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Recomendación: El Increíble Castillo Vagabundo

Y continuamos con los libros que el Estudio Ghibli arruinó adaptó de maneras chuscas. Pero insistiré al menos en que las mejores películas de ese estudio son las

Una portada

Una portada viejita

que escriben ellos mismos.

Pobre Howl’s Moving Castle. Pocos libros he conocido con nombres tan traducidos y re-traducidos de tantas maneras. En España le pusieron “El castillo ambulante,” que para mi gusto se lleva el premio a los malos títulos. Disculpen, pero no me gusta el verbo “ambulante,” me hace pensar en caminar porInsurgentes y no poder pasar entre tantos puestos.

En México, donde no lo conoceríamos sin la película, se le puede encontrar ya con el título de la película (“El Increíble Castillo Vagabundo”) o “El castillo errante de Howl”. Esa es una traducción muy acertada, creo, pero también debo reconocer que adoro la palabra “errante”, porque me remite a los caballeros errantes que siempre son buenos.

Primero, la anécdota.

Leí este libro hace unos cinco años. Yo estaba viviendo en Japón en ese entonces, y cada día mientras caminaba por el metro veía unos carteles escritos conuna fuente tan extraña que, a pesar de estar estudiando japonés, yo no podía descifrar. Junto a ellos había el dibujo de una viejita con un perro y, en fuente normal, una frase que decía “Vivieron los dos.”

Poster japonés

El poster en cuestión. ¿Cómo leer eso?

Vaya. Bien por ellos, fue lo único que pensé. Estaba en eso cuando mamá-japonesa me dijo que era la última película de Ghibli, y que se le hacía curioso que aún estuviera en cartelera porque se había estrenado hacía más de dos meses. Por mi parte, me pareció que no podía dejar Japón sin verla. En ese entonces me consideraba una otakui (el significado es tarea) y como tal no podía dejar pasar la oportunidad de ver una película de Estudio Ghibli en el cine.

Yo vivía en Hatogaya-shi, al norte de Tokyo. El único cine que aún la daba quedaba en Chiba-shi, al sur de Tokyo. Así que me un miércoles me subí al tren y cruzé todo Tokyo para ir a ver Hauru no Ugoku-Shiro. Los miercoles, por cierto, también es día barato en los cines de Japón. Aún así son carísimos.

La sala estaba llena de viejitos que me miraban feo por comer bombones. No recuerdo si había cortos, pero asumo que sí.

No entendí nada, sobra decirlo.

Pero cómo me gustó.

Unos días después andaba con una amiga colombiana cazando libros para repasar kanji y entramos en una librería que presumía tener material en inglés. Nadie hablaba el idioma (como en todo Japón) pero tenían una copia de Howl’s Moving Castle, misma de la que me aferré para leer. ¿Qué les puedo decir? Es un libro maravilloso, sencillo, se lee como el agua en una misma tarde.

La escritora, Diane Wynne Jones, es maravillosa. Exude libertad. Cada vez que la leo, deseo poder escribir como ella. Tomando en cuenta de que fue alumna de Tolkien, también me gustaría ser ella, pero eso es para otro día.

¿De qué se trata?

En la tierra de Ingaria, donde los cuentos de hadas son más bien reales, hay una chica llamada Sophie. Es la mayor de tres hermanastras, y eso la convence de que su vida va a ser, sin duda alguna, un fracaso: así pasa en los cuentos de hadas. También se considera fea, porque las hermanastras siempre son feas. Así que se dedica a hacer sombreros, profesión suficientemente aburrida para una hermanastra mayor.

Desafortunadamente, los sombreros que hace Sophie tienden a cambiar la vida de los que los usan, y eso no le agrada a la Bruja del Páramo, que no quiere otra hechicera en su territorio (aún si es accidental como Sophie). Así que para eliminar la competencia, visita un día a Sophie y la transforma en una vieja cascarrabiasde unos setenta u ochenta años. Sophie tiene que huir de su casa y busca hospedaje con el mago Howl, de quien se dice que devora corazones de mujeres jóvenes.

"Song", de John Donne.

Mi maestra de Historia Literaria V me pegaría, pero ¿cómo no se va a confundir esto con un hechizo?

¿A qué lleva esto?

A citar a John Donne, primero que nada. Y a Hamlet.

Bueno, primero que nada la lleva a darse cuenta de que eso de “devorar corazones” es en realidad una metáfora: Howl es un guapo chico de veintidos, incapaz de sentar cabeza, que anda por la vida dándole serenatas a cada muchacha que se le cruza en el camino. Sophie, convencida no sólo de que tiene setenta años sino de que es fea, se siente segura de que Howl no se va a interesar en ella.

Mientras tanto, descubre que la magia de Howl nace de un demonio llamado Calcifer que, por el momento, Howl tiene amarrado a la estufa y lo usa para cocinar. Como ser mágico, Calcifer se da cuenta de que Sophie trae encima una maldición y promete liberarla de ella si primero ella lo ayuda a él a escapar del hechizo que lo mantiene atado a Howl.

En el camino hay malentendidos de todo tipo, hermanas que cambian de lugar, hechizos y, principalmente, berrinches por tinte de cabello. Este es un libro divertido antes que cualquier otra cosa: no busca ser profundo ni hablar de temas espinosos, pero logra crear una empatía perfecta con los personajes.

Y tiene lo que para mí es la dosis perfecta de romance: un poco más de un poco. Sophie está convencida de que es vieja y por lo tanto ya no está en edad de esas cosas, y Howl es, literalmente, un hombre sin corazón.

El problema…

…es precisamente lo ligero que es. Sé que no todos disfrutan de eso. No, en este libro no hay mucha angustia por un amor no correspondido, no hay intensos debates acerca del ser y el deber, ni batallas épicas de magia y espada. No hay nadie destinado a matar a nadie, ni hay sacrificios en el nombre de nada.

En términos de fiestas, es un libro que prefiere salir con un par de amigos a platicar, y morirse de la risa mientras cuentan acécdotas de otros tiempos. Es un libro que antes de tener un personaje martir y sufrido prefiere a uno personaje principal tan borracho que cita a Hamlet sin querer, no encuentra las escaleras, y que chilla como niña de secundaria cuando sin querer se pinta el pelo de rosa.

De la película, claramente

Bueno, ¿qué mujer no amaría a un hombre al que le salen plumas y moco?

Pero citan a Donne, muy seguido. A veces lo confunden con hechizos. ¿Quién no lo haría, pa’lo complicado que es ese hombre?

Otro problema nace precisamente de la adaptación que hizo Miyazaki. El problema es que, para ser adaptación, no tiene nada que ver con el libro original. Comparte el nombre y posiblemente la edad de Howl y Sophie, todo lo demás cambia. Michael, el ayudante adolescente de Howl en el libro, se transforma en Markl, un niñito. La bruja del Páramo deja de ser una joven seductora para ser una viejilla rara que da lecciones de la vida y fuma habanos. Y la profesora de Howl, sin que yo entienda por qué demonios, se convierte en la mala de la película.

No, no entiendo a Miyazaki. ¿Para qué adaptar a un libro que vas a cambiar completamente? Ahí donde el libro de Jones es ligero y divertido, la película de Miyazaki es solemne y trata de enseñar a todos que la guerra es mala. Nunca queda claro qué guerra se pelea, contra quién o por qué, pero no le importa a nadie. En fin, no puedo decir que no me guste la película: es realmente bonita, dramática, con excelente animación y música divina. ¿Y las escenas en que se mudan de casa? Uf, qué bien hechas. Y cuando ella viaja al pasado, qué música. Esperen, tengo que mostrarlo:

星を飲んだ少年, el joven que bebió una estrella.

Pero con todo lo que me encanta al película, no se debe leer el libro con ella en mente.

Edición reciente

¿Vale la pena?

Sí, oh sí. Es corto, es delicioso y se puede leer de una patada. El final es abrupto, sí, y un poquito confuso, pero nada complicado. Se lo recomiendo a todo el que guste leer fantasía o literatura juvenil, o todos los que busquen un regalo. Si sólo han visto la película, lean el libro para tener una visión diferente. Tal vez no va a ser un libro que marque a nadie de por vida (o tal vez sí, ya que a mí me marcó bastante) pero es un buen libro, entretenido y misterioso. Todo lo escrito por Diane Wynne Jones resulta así: ligero, divertido, intercomunicado.

Por el momento estoy segura que este libro ya se puede encontrar en español, así que ¿qué esperan?

O les presto mi copia japonesa-en-inglés. Ha pasado a tantas manos ya, en mi afán de obligar a todo mundo a leerlo…

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Recomendación: La brújula dorada.

La manera en que oí por primera vez de la trología de “La materia oscura” de Phillip Pullman no fue la mejor.

Lo recuerdo perfecto: fue en el primer coloquio de literatura moderna en la UNAM. Yo participé con una ponencia relacionada a la serie de “Mundo Disco” de Terry Pratchett, acerca de la muerte de la deidad. Muy Nietzscheana, y los que hayan leído “Los doce sellos” se darán cuenta que no, no me canso de hablar de dioses muertos.

El caso viene a que el que expuso después de mí trató “La materia oscura.” Y tristemente no fue una ponencia muy buena… no puedo decir si la mía sí fue buena, pero al menos fue muy corta y entonces no aburrí demasiado a la gente. El problema de esta segunda ponencia fue precisamente que resultó demasiado larga: a los quince minutos de hablar, miré las hojas del ponente y me dí cuenta que todavía le faltaban cinco por leer. Al poco rato ya no entendía yo nada: ¿qué de osos que se ponen qué? ¿Niños con qué demonios, literalmente?

Tal vez por eso me negué por tanto tanto tiempo a leer estos libros.

Craso error.

Los tres libros de “La materia obscura” son un ejemplo perfecto de por qué la “literatura infantil” debe de ser tomada en serio. Son bellísimos, escritos de manera brillante, retoman tanto poetas como temas clásicos y son los únicos libros con los huevos para hablar de sexualidad.

¿Cómo empezar la recomendación? Podría ponerme poética, tanto me gustan.

Por lo mismo les dedicaré tres entregas, una por libro… porque si escribiera de los tres al mismo tiempo jamás terminaría. Empecemos, pues, por “The Golden Compass” (“La brújula dorada” en español).

Empecemos por esto: en un inicio, la trilogía de Pullman puede parecer de fantasía baja, esto es, que acontece todo en nuestro mundo o en uno muy semejante. Esto no es así, pero eso será explicado en las otras entregas.

Lo más diferente entre el mundo que creó Pullman y el nuestro es que todos y cada uno de nosotros está acompañado por un daimon, término griego mal traducido a “demonio” pero que se refiere a un espíritu acompañante. Para Philip Pullman este daimon es en realidad parte de nuestra alma, la mitad que nos completa: en el caso de las mujeres, pues, nuestro daimon será macho, para los hombres es hembra, siempre toma forma de un animal que representa a la persona. En el caso de los niños el daimon cambia de forma constantemente para demostrar lo volubles que son los niños, cuando crecen el daimon se asenta en una forma que demuestre el caracter del adulto.

Este mundo, ligeramente atorado en el siglo diecinueve, también está habitado por brujas y gitanos, y el mayor interés del momento es investigar el Polo Norte…

¿De qué se trata?

¿A que no está linda la imagen?

Portada del primer libro. Divina, ¿no?

“The Golden Compass” narra la historia de Lyra, una huérfana absolutamente salvaje, que vive adoptada en el colegio de Oxford. Cuando digo que es salvaje, por cierto, no quiero decir que sea malencarada o grosera (como aparece en la película), tampoco marimacha o abusiva, sino verdaderamente salvaje. Salvaje para resistir mugre y sangre, para resistir un viaje a través de todo el mundo y para comerse alegremente un riñón de ballena recién muerta. ¡Yum!

Lyra, que va por la vida metiéndose en donde no debe con su daimon Pantalaimon, termina espiándo una conferencia secreta acerca de unas partículas llamadas simplemente “Polvo”, que son lo que causan que los daimon dejen de cambiar de forma.

Eso lleva a que reciba la brújula dorada, o aletiómetro (del griego verdad), un aparato que permite al usuario encontrar la respuesta a cualquier pregunta formulada. Normalmente se necesita de literalmente toda una vida para poder usarlo a medias, pero a Lyra se le dá de forma natural.

Encima de todo, hay una profecía que marca a Lyra como la niña “que traerá el fin del destino,” lo que causa que diferentes bandos se la peleen (sin decirle por qué), principalmente dos: los que la exhortan a elegir lo que ella considere propio a sí mismo y los que la quieren hacer una Señorita.

Ese segundo bando está representado por la muy interesante Miss Coulter, que si bien nos queda claro que es Mala (trabaja para los “Gobblers,” un grupo que secuestra niños para experimentación humana) no podemos odiarla en realidad. Tiene demasiada clase, demasiada elegancia, hace lo que quiere con los políticos más poderosos del momento. Pero quiere hacer de Lyra una Señorita bien portada y propia. Esto está relacionado, claro, a que también está relacionada con una iglesia católica muy ruda y diferente; el Magisterio.

Eso es un esbozo básico, muy muy básico de la trama del primer libro. Me quedo corta, pero no quiero decir de más.

¿A qué lleva esto?

A algo muy complicado, pero increíble.

Pullman tiene una hipótesis en específico que trabaja durante los tres libros, pero que sólo resuleve en el tercero: El amor es lo que nos salva. Sólo el amor, y el amor incluye el romance, incluye la lujuria y el sexo.

Pero el mundo de Pullman, al igual que el nuestro, lo ha olvidado. El Magisterio, una especie de Inquisición, está tan obsesionado con eliminar toda heresía, y todo aquello que nos puede separar de Dios. Por lo mismo, intentan separar a los niños de sus daimons – literalmente cortarles el alma en dos con la esperanza de que así, aún si el cuerpo crece, nunca se desarrolle y nos mantengamos siempre “inocentes” como niños.

Pero Lyra, en su inocente infancia, es mentirosa, salvaje, tramposa y hasta agresiva. Lo que no significa que sea “mala” o incapaz de sentimientos más “suaves.” Gran parte de la historia gira en torno al deseo de Lyra de rescatar a Roger, su mejor amigo en los patios de Oxford, de los Gobblers. No sólo eso, sino que la joven desarrolla también una relación de respeto y afecto mútuo con Iorek Byrnison, el líder caído de los osos polares. Pero aún así resulta un contraste que la representante máxima de la niñez en este libro no es exactamente lo que la iglesia desearía.

A todo esto hay que agregarle que de una u otra manera, Philip Pullman está re-trabajando Paradise Lost (Paraíso perdido) de Milton. El título mismo de la trilogía, “La materia obscura” está relacionado a una línea del primer volumen del poema, si mal no recuerdo…

Ya revisé, es el volumen dos:

“Unless th’ Almighty Maker them ordain
His dark materials to create more Worlds”

(“A menos que el Supremo Creador ordene

Sus oscuros materiales para crear más mundos”)

Por lo mismo, el lector que deseara hacer una lectura más profunda tendría que tener conocimiento no sólo del poemota de Milton sino de todos los temas que trabaja en él… ambición contrapuesto a codicia, el amor como algo divino contrapuesto contra el amor carnal, el pecado original.

Dicen las lenguas que está mal traducido

Portada para la edición en español: nótese la originalidad de poner una escena de la película y ya.

El problema...

…es que, por lo que me cuentan, la traducción al español es realmente mala. No puedo dar una opinión propia: leí toda la trilogía en inglés, primero porque me gusta leer todo lo que puedo en el original, y segundo porque las ediciones que encontré estaban re-lindas.

Pero es triste saber que un libro tan, tan maravilloso, tenga una mala traducción. Habrá que exigir una nueva, pero ahora que ya no van a sacar películas, veo difícil que alguien se interese en pagar una traducción.

Hace dos años diría que yo la hago de a gratis por amor al arte, pero ya no. Empiezo a requerir de dinero propio =P

Por lo demás no hay ningún problema. Es un libro perfecto. El final (que obviamente no voy a contar aquí) puede ser un poco “fuerte” para los lectores más jóvenes. Es inesperado, es maravillosamente cruel… y demuestra una vez más lo ruda que puede se Lyra. Pero como mencioné en mi reseña de “Princess Bride,” creo firmemente que los niños no son los blandengues que Disney desearía que fueran. Sí, en este libro hay temas fuertes: no cabe duda. Pero son temas que los niños mismos van a enfrentar tarde o temprano, ¿por qué no introducirlos a través de un libro tan hermoso como es este?

Por lo demás puede haber la sensación de que empieza un poco lento, pero la prosa en sí es siempre ligera y digerible, puedes pasar página tras página leyendo sin ningún problema..

¿Vale la pena?

Sí, vale mucho la pena. Mucho. Léelo, ya, ahorita, ¿por qué sigues leyendo esto? Lee La brújula dorada. No encuentro razón para no hacerlo: está bien escrito, cargado de controversia, con personajes atrayentes. La traducción no puede ser tan mala como para no leerlo por eso, y el libro en sí vaale mucho mucho la pena.

Recomendadísimo para todos los que no le hayan dado una oportunidad.