Abriré esta pieza de la misma forma en que debería de haber abierto otra: me considero feminista, con todo y las miradas raras que me ha ganado decirlo.

Rosie teh Riveter

Si no conoces esta imagen, ¿debajo de qué piedra has vivido?

Creo que muchos hoy en día piensan que el feminismo en como un equivalente al machismo; un declararse superior al otro en base al sexo. Otros piensan que es un movimiento passé, que ya no tiene sentido porque las mujeres ya tenemos igualdad.

A los primeros les diría que hay muchos tipos de feminismo, pero que en general se trata de un movimiento pro igualdad, no de “superar” o dejar atrás al otro.

A los segundos les diría que no, no tenemos igualdad absoluta. Podemos votar: ese es posiblemente el único derecho que se nos reconoce plenamente. Y la situación sin duda ha mejorado desde que empezó la lucha. Pero cuando uno lee que, en Estados Unidos, la mujer gana en promedio .78 centavos por cada dolar que gana un hombre, no puede caber duda que aún falta un poco.

(Y eso es en Estados Unidos: ¿qué se podrá decir de países menos desarrollados?)

El feminismo de segunda ola es el encargado de asuntos de igualdad laboral y en la familia, de esos molestos problemas  de desigualdad de facto, que no se mencionan pero existen sin que muchas se den cuenta de que los viven. Por eso mismo, y sin importar lo que diga la Wikipedia, sigue vivo y presente hoy en día, y no se le puede dejar descansar.

Pero hoy quiero concentrarme en un problema que corresponde a la tercera ola, un problema que la segunda ola no sólo no puede resolver sino que lo haría peor: el problema de la cultura, y para ser más exactos, la cultura en Medio Oriente.

Burka

La pregunta: ¿identidad cultural o represión?

Leer más…