Me acabo de enterar de que finalmente saldrá a  los cines de lugares-que-no-son-Japón la película Gedo Senki, traducido como Las crónicas de Ged, película del afamado Estudio Ghibli basada en las famósas Crónicas de Terramar de Ursula K. Le Guin.

La noticia me sorprendió un poco, porque Gedo Senki salió en 2006 en Japón. ¿Por qué esperar tanto para traerla? No es como si Gibli tuviera que probar que vale la pena el riesgo, no después del éxito de El viaje de Chihiro, Princesa Mononoke, Howl’s Moving Castle y la más reciente Ponyo. Awww, Ponyo! Tan linda!

¿No es preciosa?

Eso sí: el nivel de producción no disminuye, y el arte sigue igual de bello.

Tal vez el problema es que Gedo Senki no fue particularmente bien recibida en Japón. Tampoco fue particularmente mal recibida, pero seamos sinceros: para una película del Estudio Ghibli lo normal es que todo mundo la adore, punto final. Y esto no sucedió con esta adaptación de Los cuentos de Terramar.

La culpa se la echan generalmente al joven Goro Miyazaki, hijo de Hayao Miyazaki. Que no estaba listo para dirigir por cuenta propia. Yo no creo que la capacidad de dirigir tenga que ver con la edad, pero tal vez el mayor problema es que todos esperaban que el hijo fuera igual que el padre, y no sucedió.

En este caso esos es tan bueno como malo. Los cuentos de Terramar no tiene en encanto de las películas de Miyazaki: no hay pequeños animales curiosos y que te hagan desear que haya una versión de plusie para comprarla al salir, tampoco tiene mayor enseñanza de tipo ecológica ni anti-guerra. Sin embargo, posee un ritmo más constante y no sufre del final Miyazaki, también conocido como “ay Dios, llevamos dos horas de película y esto no se acaba. Rápido, final feliz para todos!”

Los cuatro primeros libros

Las cuantro primeras novelas, reunidas en un tomo

Pero el mayor defecto es, sin duda, la mescolanza que hacen de la hermosísima tetralogía de Ursula le Guin – si no la han leído, corran y háganlo ahora. Junto con El Señor de los Anillos y la trilogía de Sus Oscuros Materiales es probablemente una de las series de fantasía que realmente valen la pena.

Pero quien quiera que haya actuado de guionista no supo ver eso. Mezcló personajes de El mago de Terramar, La costa más lejana y Tehanu. ¿Por qué, por qué? Todas las cuestiones que toca Le Guin acerca de la identidad humana, de la construcción de la misma en torno a un nombre, de la conexión del nombre con el Ser, desaparecen por completo. Y obviamente no queda ni gota del increíble feminismo de Tehanu. En vez de eso, el personaje del tercer libro, Arren toma el papel principal (en vez de Ged, que da título a la película) y se convierte en una especie de Cuchulain, con ataques de ira que a la vez recuerdan a la sombra de Ged en el primer libro…

Pero eso es lo que sucede cuando el Estudio Ghibli adapta un libro. Miren nomás lo que sucedió con Howl’s Moving Castle! De una aventura de lo más tranquila, llena de magia, galletas de miel, alusiones a John Donne y borracheras, sacaron una historia confusa como ella sola, románticosa y anti-guerra pus porque así dijo el patrón.

Cuídense, oh escritores. Estudio Gibli no sabe adaptar.

Sin embargo, la película tiene algo maravilloso: pocas animaciones capturan tan bien la sensación de melancolía y depresión como lo hace Gedo Senki. Sus personajes están dispuestos a aceptar la muerte en cualquier momento, constantemente dan la impresión de que no tienen por qué luchar más. Y se sienten solos, completamente solos. Y eso es capturado en el viento que sopla sobre enormes campos de verde, o en el silencio alrededor de una fuente.

Y finalmente, en la música. Si se niegan a ver Las crónicas de Terramar porque no está apegada al libro, háganse un favor y véanla por la música. Es bellísima, una combinación de instrumentos clásicos y gaitas, todo con un deje de melancolía y de aventura.

Esta película no es una película de Hayao Miyazaki. Es de Goro Miyazaki, para bien o para mal. Pero no es una mala película, sólo un poco más estandar de lo que el Estudio Ghibli nos tiene acostumbrados. Sale en cines, al menos en Estados Unidos, el 13 de agosto de este año 2010. Si llega a salir aquí, les recomiendo verla. Y repito: si no han leído la tetralogía de Terramar, háganlo. No es difícil de conseguir en español, y vale muchísimo la pena.

Los dejo con la canción de Therru, que aparece en la película y que a mí me puede encantar. La letra, que está ahí abajito, encarna bastante bien el sentimiento de la película:

Letras y traducción:
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