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Cómo editar un libro

Ultimamente ha habido mucha gente que me pregunta cómo puede hacerle para escribir un libro. Vale, cuando digo “mucha gente” quiero decir tres o cuatro, pero sigue siendo mucha comparado con los que me preguntaban antes de publicar, que era nadie.

El problema es que yo no sé qué decir. No es que crea que la escritura se te dá o no se te dá, pero si no tienes ya una idea o una historia a la que le puedas aplicar la teoría, ¿de qué te va a servir oír de narradores omniscientes  o campos semánticos? Incluso cuando ya sabes de qué vas a escribir, puede que la técnica no te sirva de mucho.

A los que me preguntan cómo escribir, les doy las únicas respuestas que se me ocurren… primero que nada, lee. Lee mucho, mucho más de lo que escribes. Lee el género que quieres escribir y después lee de muchas otras cosas. Esa es la única manera que conozco para escribir. Pero aún más importante, persevera.

Escribir no es sólo creatividad. La Musa baja muy de vez en cuando, y no es tan buena onda como te la pintan. De hecho, la Musa se suele emocionar con las ideas más idiotas, y uno tiene que controlarla y pulir todo. ¿Piensas que escribir la parte creativa es difícil? ¡Espérate a la edición!

Y de eso venía a hablar hoy. El proceso de edición.

Érase una vez una joven que soñaba con publicar. Escribió su libro, que le quedó enorme, y se lo llevó a un editor para que lo viera.

El editor le sonrió con sabiduría y le dijo, – Bueno, hay que reescribirlo todo.

¡¿QUE QUÉ?!

Y la joven se dio a editar el manuscrito entero…

Obsérvense los muchos, muchos post-its

La primera versión. 335 páginas de Word.

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Las canciones más “crueles” de Los Beatles

Me encantan los Beatles: para nadie debería de ser sorpresa.

(si te cayó de sorpresa, necesitamos desayunar un día. Tu pagas.)

Conozco toda su discografía, me sé muchas canciones de memoria y entre mi papá y yo competimos para recordar exactamente en qué disco viene qué canción y cuál le sigue. Él gana porque tiene como 30 años más de escuchar a los Beatles, pero yo me acerco.

Pero conforme los oí más y más (versiones remasterizadas FTW), empezé a darme cuenta de que en medio de la tradicional melcocha cincuenta-sesentera, había temas algo… extraños en sus canciones. Digamos, temas que a pocos les gustan y no particularmente por los que Los Beatles se volvieron famosos.

En este post quiero hablar de tres canciones en particular: Run For Your Life del album Rubber Soul, No Reply de Beatles for Sale y Getting Better de Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Estas tres canciones, separadas por años y por discos, tienen un tema en particular: si me las cantan a mí, me muero de miedo. Getting Better tal vez no tanto, pues después de todo habla de que las cosas van mejor, pero aún así…

De alguna manera, las tres canciones hablan de un tema abudante pero desconocido en las canciones de amor: relaciones dependientes, abusivas en algunos casos, enfermizas.

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Día de la madre: [Inserte cursilería de su elección]

ALERTA: ESTO ESTÁ LLENO DE HIEL. ES UN POST AMARGOSO Y SARCÁSTICO. Si crees que ser madre es el punto más alto de la vida de una mujer, no leas esto.

Nuevo: Encontré una página que explica el origen de este día en México. Es como lo temía, en reacción a los intentos de liberación femenina. Échenle un ojo si les interesa.

Investigar sobre el Día de la madre fue más difícil de lo que esperaba. Esta era es una de huevonería, después de todo, y todos los artículos que encontraba era un copia–y–pega (copypasta) de Wikipedia. Todos los artículos que encontraba mencionaban básicamente lo mismo: cómo ya en la antigua Grecia se festejaba a Rea en el mes de mayo, y como la Matronalia, en Roma, estaba dedicada a Juno aunque también se les daba regalos a las madres propias.
Tiene sentido. Para lo peligroso que seguro era ser madre en esos tiempos, lo mínimo que se les podía dar es un regalo.
Y para lo irritantes que son los adolescentes de estos tiempos, también. (No lo nieguen, todos fuimos irritantes en una manera única – muchos lo siguen siendo. Todos conocemos a uno o dos adolescentes de veintiocho que nomás no crecen.)

El punto es que el mundo desborda cursilería en estas fechas. Así que considero mi deber echarle un poco de mi amargura ya tradicional…

…heredada curiosamente de mi madre, a la que le vale madres el día de la madre.

Fue ella precisamente la que me metió la curiosidad de buscar los orígenes de esta festividad: alguna vez dijo algo acerca de Michoacán y su odio por el aborto, o algo así. Así que me puse a investigar…

Sí, hay madres así.

Si Britney puede, seguro ser madre no es tan difícil...

…sólo para encontrar copypasta de Wikipedia. U homilías líricas acerca de la Virgen María.

Pero un nombre fue repetido suficiente para que me llamara la atención: Rafael Alducín, fundador del periódico “Excelsior” en 1922. Según una página que ni cito por cursi, “[Rafael Alducín] hizo una invitación un 13 de abril a toda la gente, para que propusieran un día de festejo a las madres.”

Pero resulta que mientras Alducín convocaba a esto, las mujeres en México empezaban a luchar por derechos laborales… lo que horrorizó a la muy conservadora población de México. ¿Cómo solucionar eso sin simplemente denegar lo que se pedía con mala leche?

Divinizando el lado de la mujer que es deseable, claro. Alabando a “la madre,” como esa cosa abstracta y perfecta que nos quiere y nos adora, nunca nos pegó, sus regaños eran tiernos y por nuestro propio bien. “La madre,” cuyo trabajo “nunca termina.” Pobres madres, se echan el parto y encima queremos que nos cuiden por el resto de nuestra vida. ¿Ven como nunca dejamos de ser niñotes, o adolescentes en su defecto?

Sobra decir, además, que sólo los hombres pueden alabar el embarazo de la forma en que lo hacen. Les encanta esa idea de “llevar la vida adentro,” y suspiran por la señorita embarazada, la madre joven, que parece en perfecta armonía con todo y goza de una paz interna verdaderamente envidiable.

Las madres con las que yo he hablado no opinan lo mismo, claro. Eso de hincharse como globo no les gusta, y las estrías después del parto no están padres. Además, la piel queda colgando de lo mucho que se estiró. Eso de que el niño se mueva y patee es bonito las primeras veces, después nomás duele o siente una como si tuviera gases que no puede pasar. Eso sin hablar de la descalcificación que sufre la madre (conocí a una que perdió un diente a pesar de tomar suplementos), y el desbalance hormonal que pone grasosísimo el pelo, la piel opaca, te saca granos…

¡Estoy feliz de estar embarazada! ¡Por eso me tiro en el pasto!

¿Así o más cursi?

…y no puedes tomar ningún medicamento casi, te mareas, engordas, te entra la depresión, algunas se hinchan tanto que no pueden ni levantarse y entonces entra más la depresión. No puedes comer nada picante porque te entra una gastritis tremenda, la vejiga queda tan aplastada que no puedes parar de ir al baño, y muchas desarrollan infecciones urinarias que, una vez más, no son fáciles de tratar porque no pueden tomar antibióticos.

Ni hablar de tomarse una copita, tampoco. Podrías hacer que el niño nazca con retraso mental. O fumar – nacería con muy poco peso y podría morirse.

Ni qué hablar de que en el momento que nace dejas de ser tú misma para convertirte en “mamá.” ¿Tus necesidades, gustos y deseos? Segundo plano. ¡A limpiar pañales! O a contratar una niñera inmigrante y ser una “mala madre,” de esas que todo mundo detesta y que seguro no reciben nada el 10 de mayo (ni que les importe – son malas, después de todo).

Para colmo, resulta que muchos hombres son suficientemente idiotas inmaduros para tenerle celos al bebé, y como ahora eres una “madre,” una cosa divina, perfecta y asexuada, van a buscar a una más sexuada para seguirse reproduciendo.

Uf, a todo eso agréguenle que en México, con todo lo que amamos a la Virgen María, la despediríamos de su trabajo en cuanto supiéramos que está embarazada.

“¡Pero voy a ser madre del salvador de la humanidad!”

“Sí, pero eso significa que va a ser poco funcional durante los meses de su embarazo o lactancia. Claro, si puede venir a trabajar con ocho meses de crecimiento, arreglar todas sus vacaciones y las dos semanas de permiso que le damos para el periodo de parto, podríamos considerarlo. ¡Tendrías un mes entero para cuidar de tu recién nacido! Qué generosos somos, ¿verdad?”

Sí, adoramos a las madres tanto como a las modernas femme fatales, pero seguimos mandando un mensaje muy claro: ser madre es trabajo único. Si quieres ser madre, no puedes ser oficinista ni obrera ni nada. Tal vez maestra. Depende del colegio.

Al mismo tiempo, esta el mensaje de cómo ser sólo madre es poca cosa: la mujer moderna trabaja. Dedicarse a los hijos es para perdedoras. Pero más te vale no ser una mala madre: noy hay peor cosa en esta vida. ¿Contradictorio? Un poquito.

Por eso, hoy me quedo pensando en las madres poco convencionales – parias entre las madres. Como Charlotte Perkins Williams, escritora norteamericana, que después de que casi se vuelve loca después de que la encerraran en un cuarto con el bebé recién nacido, dejó al bebe con el marido y se fue al otro lado del país a ser una mujer libre.
O Doris Lessing, premio Nobel de la escritura, que abandonó a sus hijos en África para irse a vivir a Londres. En sus palabras,

Doris Lessing

Doris Lessing, madre.

“Lo mejor y lo peor que he hecho en mi vida […] Por un largo tiempo sentí que había hecho algo muy valiente. No hay nada más aburrido para una mujer inteligente que pasar demasiado tiempo en la compañía de niños pequeños. Sentía que no era la mejor persona para criarlos. Habría terminado alcohólica ouna intelectual frustrada como mi madre.”

Eso es inteligencia: aprender de tu madre y no cometer los mismos errores. Aún si eso va en contra del muy laureado “instinto maternal,” que seguro también lo inventó algún hombre, porque las investigaciones acerca de la oxitocina indican que qué tanto queremos a los escuincles depende de la química.
Sí, eso de sacrificarse por el hijo lo hace cualquiera (según nos dicen). Pero eso de mandar al hijo muy lejos y vivir para una misma, eso necesita muchos hue… muchos ovarios, ya que somos chicas.

Finalmente, le dedico este post a mi madre, que como ya mencioné no le interesa demasiado este día. Demasiado conservador para ella, que es mujer e individuo antes que madre a secas. Sé que seguro le divertirá esto, y por lo que vale, gracias por las diez horas de parto, el desbalance hormonal y el síndrome de pared! Y gracias por la educación que me has dado, que me permite amargosear a gusto acerca de un tema que nadie quiere ni tocar.

The Collarbone of a Hare

Me parece que es un buen momento también para compartir aquí la razón por la que este blog lleva el nombre que lleva. “The Collarbone of a Hare” es un poema del irlandés W.B. Yeats, gran poeta, escritor, místico y un poquito loco (en las palabras de una maestra, vivió 385 años así que probó de todo). El título de este poema, traducido al español, sería “La clavícula de una liebre”, per “clavícula” no tiene un sonido tan especial. Lo traduzco como “hueso” directamente porque “El hueso del cuello de una liebre” tampoco suena bien. De ahí la dirección del blog y el nombre de usuario de Twitter: Hueso de liebre.

Sin más preámbulos,

~*~*~

The Collarbone of a Hare

Would I could cast a sail on the water

Where many a king has gone

And many a king’s daughter,

And alight at the comely trees and the lawn,

The playing upon pipes and the dancing

And learn that the best thing is

To chance my loves while dancing

And pay but a kiss for a kiss.

I would find by the edge of that water

The collarbone of  a hare

Worn thin by the lapping of water,

And pierce it through with a gimlet, and stare

At the old bitter world where they marry in churches,

And laugh over the untroubled water

Through the white thin bone of a hare.

~*~*~

Siempre me ha gustado mucho este poema. Es muy simple, y en realiadad no tiene el mismo mérito que muchos otros poemas de Yeats. Pero me gusta. La segunda estrofa (empieza con “I would find by the edge…”) siempre se me ha antojado algo misteriosa, ¿por qué habría que usar el hueso de una liebre para mirar al viejo mundo? ¿Acaso las liebres tienen alguna propiedad mágica de la que yo no me he enterado? ¿O lo mágico reside en que sea la clavícula?

Este poema además me recuerda a un maestro muy querido, al que apenas tuve tiempo de empezar a conocer antes de que muriera. Me siento afortunada por el semestre que tuve con él, y triste por todos los que no. Él fue el que dijo primero que este poema era más bien “bobo”, Yeats quejándose de esa aburridísima tradición de casarse y tener que ser fieles a una sóla persona: era sabido que el señor Yeats era un poco mujeriego, y le encantaba andar entre las damas de la alta sociedad. En clase vimos muchos más poemas con Colin, pero estte es uno de los que más me lo recuerda.

He aquí mi muy pobre traducción del poema, hecha un poco al aventón para que no se quede de así:

~*~*~

El hueso de una liebre

Si pudiera alzar velas en el agua

Donde muchos reyes han ido

Y muchas hijas de reyes,

Y posarme en el gentil pasto y los árboles,

El sonar de las gaitas y el baile,

Y aprender que lo mejor de todo es

Cambiar mis amores mientras bailo

Y pagar sólo un beso por beso.

Encontraría a la orilla del agua

El hueso de una liebre

Desgastado por el oleaje del agua,

Lo perforaría con un alfiler, y miraría

Al viejo y amargo mundo donde se casan en iglesias,

Y me reiría sobre las aguas tranquilas

A todos los que se casan en iglesias,

A través de un delgado y blanco hueso de liebre.