Ultimamente ha habido mucha gente que me pregunta cómo puede hacerle para escribir un libro. Vale, cuando digo “mucha gente” quiero decir tres o cuatro, pero sigue siendo mucha comparado con los que me preguntaban antes de publicar, que era nadie.

El problema es que yo no sé qué decir. No es que crea que la escritura se te dá o no se te dá, pero si no tienes ya una idea o una historia a la que le puedas aplicar la teoría, ¿de qué te va a servir oír de narradores omniscientes  o campos semánticos? Incluso cuando ya sabes de qué vas a escribir, puede que la técnica no te sirva de mucho.

A los que me preguntan cómo escribir, les doy las únicas respuestas que se me ocurren… primero que nada, lee. Lee mucho, mucho más de lo que escribes. Lee el género que quieres escribir y después lee de muchas otras cosas. Esa es la única manera que conozco para escribir. Pero aún más importante, persevera.

Escribir no es sólo creatividad. La Musa baja muy de vez en cuando, y no es tan buena onda como te la pintan. De hecho, la Musa se suele emocionar con las ideas más idiotas, y uno tiene que controlarla y pulir todo. ¿Piensas que escribir la parte creativa es difícil? ¡Espérate a la edición!

Y de eso venía a hablar hoy. El proceso de edición.

Érase una vez una joven que soñaba con publicar. Escribió su libro, que le quedó enorme, y se lo llevó a un editor para que lo viera.

El editor le sonrió con sabiduría y le dijo, – Bueno, hay que reescribirlo todo.

¡¿QUE QUÉ?!

Y la joven se dio a editar el manuscrito entero…

Obsérvense los muchos, muchos post-its

La primera versión. 335 páginas de Word.

Lo que ven arriba es el primer mamotreto (uso esa palabra bien seguido). Era enorme, pero yo estaba super confiada. Seguro eso de “reescribirlo todo” era una exageración, ¿no? Una forma de hablar, ¿no?

Pues no. Con el tiempo me di cuenta que la mejor manera de editar un libro, de mejorarlo, es escribiéndolo de nuevo.

He aquí mi proceso de edición. Inicia con unas marquitas de parte del amable editor…

No son muchas

Pocas, en realidad.

Y así empecé a editar yo también. Modificaba una que otra oración, ponía un acento que se había pasado…

Tampoco muchas

Aún tenía fé...

Estas pocas marcas se transformaron en unas más…

Segundo tipo de correcciones.

Algunas más fuertes.

Como pueden ver, ya taché unas líneas, unas palabras y moví oraciones de lugar. Ya es una corrección sustanciosa. Y sin embargo…

Primera perdedora

La página entera se va, se va

Sí, la página entera. ¿Por qué? Tan sencillo como que me dí cuenta que ninguna de las descripciones que hay ahí servían para gran cosa. Sólo alargaban la lectura, y no contribuían con nada. Lo mismo sucedió con muchas otras.

Another one bites the dust

Sólo una de las muchas

Hasta carita triste, pues, para indicar… ya no sé. ¿Lo triste que fue cortarla? ¿Lo decepcionada que estaba de lo que había escrito?

Editar no es fácil. Se toma tiempo, se toma valor, y más aún, requiere de una distancia crítica con uno mismo. Puede que una escena te encante, pero si lo le sirve al libro… se tiene que ir. Para saber cuál sirve y cuál no te pueden servir lectores, claro, pero no es fácil encontrarlos. De tus amigos, ¿quién está dispuesto a leer El Mamotreto? ¿Quién tiene la capacidad crítica para decirte No, esto apesta? ¿Y quién tiene el valor de decírselo a un amigo, sabiendo lo delicaditos que somos a veces los artistas?

Yo no pude encontrar a nadie así, o tal vez no tuve el valor. Pocos leyeron El Mamotreto: una amiga, que lee bestsellers y me confirmó que mi libro era Leíble y Divertido, mi madre, que me criticó tanto como fue capaz, mi papá, que trabajó de corrector de estilo y no se le va nada, otra amiga, que no me dijo nada y fue muy triste, y mi hermano, que fue un grán crítico. Podría habérselo dado a más, sí. Pero entre el miedo que siempre hay en mostrar algo tan profundamente mío y la desesperación de tener que editar tanto, no busqué.

Me eché mi edición yo solita. Fue una experiencia fenomenal, que me hizo crecer como editora y terminó por divertirme mucho. Pero al principio fue simplemente cansado…

*suspiro*

Poco a poco, empezaron a aparecer signos de lo cansada que estaba

ARGH

Y de lo frustrada que estaba conmigo misma

Oh el drama!!

Soy muy estricta conmigo misma. Así que me burlo yo solita de lo melodramático que tenía el primer manuscrito.

Pero conforme me acostumbré a editar, y conforme desarrollé una resistencia más fuerte a mis propias críticas, empezaron a surgir comentarios más constructivos:

¿Qué es, por cierto?

Por ejemplo, dudas: ¿qué es "el atrio" de una Iglesia? ¿El patio o la sala principal?

Flaubert's got nuthin' on me!!

Sinónimos para diferentes palabras, también.

Después, empezé a tomar los márgenes y demás para dibujar!

Café mal pintado

Hacía frío, y me quedé viendo la forma en que el vapor se levantaba alrededor de la cuchara...

Como urracas! Kwaaack!!!

Sí, esta es la sección del blog que deja de ser educativa. ¡Pero puedes ver lo que pienso de los clientes de los cafés!

¡Hey, esto sí tiene que ver!

¡Esto sí tiene que ver con mi libro! Wow, no perdía tanto tiempo después de todo.

Finalmente, las anotaciones quedan también como tributo a la música que estaba oyendo entonces.

Blur

All the people! So many people! They all go hand-in-hand!

Más Blur!

Whooo-hoooo!

Belle & Sebastian

Elope with me, Miss Private, and we'll sail around the world

You were such aa P.W.T

Justice

Is it cruel or kind not to speak my mind, and to lie to you rather than hurt you?

The Libertines

Foux du Fa-Fa, Foux du Fa-fa-fa-fa...

No, no recuerdo por qué oía eso para editar.

Y, por qué no, anotaciones en japonés.

¿De Paprika?

No sé, ya. Algo de unas flores que giran en el cielo y me despiertan con su alboroto.

Aww, sutekina hoshi no osanpo wa suteki desu :)

"El maravilloso paseo de la estrella es maravilloso"

Saigo ni Samba!

Y al final, Samba!!

Y muchos más. De hecho, tiene que haber más Beatles y M.I.A por ahí, pero no voy a ojear laas 335 páginas. Por el momento, permítanme cerrar con una comparación: el manuscrito a la izquierda es el tamaño del que quedó después de editar todo. ¿Notan la diferencia? Porque yo sí que la noté. Es enorme, y no sólo en tamaño, también en calidad.

Grande vs. Chiquito

En serio, qué diferencia. Wow. Hasta que no los puse juntos...

Así que, a todos los que sueñen con escribir y publicar y por alguna razón caigan por aquí, he ahí mi proceso. Es un poco más zarrapastroso de lo normal, y seguro hay gente que lo hace más limpio. Pero yo soy más divertida que ellos. Vamos, sólo yo pinto urracas.

Y por cierto, si tuviera oportunidad, editaría aún más el libro. Ha pasado casi un año de que se publicó y ya le encuentro cosas que podría mejorar. Es lo bonito de escribir: nunca, nunca dejas de crecer.

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