ALERTA: ESTO ESTÁ LLENO DE HIEL. ES UN POST AMARGOSO Y SARCÁSTICO. Si crees que ser madre es el punto más alto de la vida de una mujer, no leas esto.

Nuevo: Encontré una página que explica el origen de este día en México. Es como lo temía, en reacción a los intentos de liberación femenina. Échenle un ojo si les interesa.

Investigar sobre el Día de la madre fue más difícil de lo que esperaba. Esta era es una de huevonería, después de todo, y todos los artículos que encontraba era un copia–y–pega (copypasta) de Wikipedia. Todos los artículos que encontraba mencionaban básicamente lo mismo: cómo ya en la antigua Grecia se festejaba a Rea en el mes de mayo, y como la Matronalia, en Roma, estaba dedicada a Juno aunque también se les daba regalos a las madres propias.
Tiene sentido. Para lo peligroso que seguro era ser madre en esos tiempos, lo mínimo que se les podía dar es un regalo.
Y para lo irritantes que son los adolescentes de estos tiempos, también. (No lo nieguen, todos fuimos irritantes en una manera única – muchos lo siguen siendo. Todos conocemos a uno o dos adolescentes de veintiocho que nomás no crecen.)

El punto es que el mundo desborda cursilería en estas fechas. Así que considero mi deber echarle un poco de mi amargura ya tradicional…

…heredada curiosamente de mi madre, a la que le vale madres el día de la madre.

Fue ella precisamente la que me metió la curiosidad de buscar los orígenes de esta festividad: alguna vez dijo algo acerca de Michoacán y su odio por el aborto, o algo así. Así que me puse a investigar…

Sí, hay madres así.

Si Britney puede, seguro ser madre no es tan difícil...

…sólo para encontrar copypasta de Wikipedia. U homilías líricas acerca de la Virgen María.

Pero un nombre fue repetido suficiente para que me llamara la atención: Rafael Alducín, fundador del periódico “Excelsior” en 1922. Según una página que ni cito por cursi, “[Rafael Alducín] hizo una invitación un 13 de abril a toda la gente, para que propusieran un día de festejo a las madres.”

Pero resulta que mientras Alducín convocaba a esto, las mujeres en México empezaban a luchar por derechos laborales… lo que horrorizó a la muy conservadora población de México. ¿Cómo solucionar eso sin simplemente denegar lo que se pedía con mala leche?

Divinizando el lado de la mujer que es deseable, claro. Alabando a “la madre,” como esa cosa abstracta y perfecta que nos quiere y nos adora, nunca nos pegó, sus regaños eran tiernos y por nuestro propio bien. “La madre,” cuyo trabajo “nunca termina.” Pobres madres, se echan el parto y encima queremos que nos cuiden por el resto de nuestra vida. ¿Ven como nunca dejamos de ser niñotes, o adolescentes en su defecto?

Sobra decir, además, que sólo los hombres pueden alabar el embarazo de la forma en que lo hacen. Les encanta esa idea de “llevar la vida adentro,” y suspiran por la señorita embarazada, la madre joven, que parece en perfecta armonía con todo y goza de una paz interna verdaderamente envidiable.

Las madres con las que yo he hablado no opinan lo mismo, claro. Eso de hincharse como globo no les gusta, y las estrías después del parto no están padres. Además, la piel queda colgando de lo mucho que se estiró. Eso de que el niño se mueva y patee es bonito las primeras veces, después nomás duele o siente una como si tuviera gases que no puede pasar. Eso sin hablar de la descalcificación que sufre la madre (conocí a una que perdió un diente a pesar de tomar suplementos), y el desbalance hormonal que pone grasosísimo el pelo, la piel opaca, te saca granos…

¡Estoy feliz de estar embarazada! ¡Por eso me tiro en el pasto!

¿Así o más cursi?

…y no puedes tomar ningún medicamento casi, te mareas, engordas, te entra la depresión, algunas se hinchan tanto que no pueden ni levantarse y entonces entra más la depresión. No puedes comer nada picante porque te entra una gastritis tremenda, la vejiga queda tan aplastada que no puedes parar de ir al baño, y muchas desarrollan infecciones urinarias que, una vez más, no son fáciles de tratar porque no pueden tomar antibióticos.

Ni hablar de tomarse una copita, tampoco. Podrías hacer que el niño nazca con retraso mental. O fumar – nacería con muy poco peso y podría morirse.

Ni qué hablar de que en el momento que nace dejas de ser tú misma para convertirte en “mamá.” ¿Tus necesidades, gustos y deseos? Segundo plano. ¡A limpiar pañales! O a contratar una niñera inmigrante y ser una “mala madre,” de esas que todo mundo detesta y que seguro no reciben nada el 10 de mayo (ni que les importe – son malas, después de todo).

Para colmo, resulta que muchos hombres son suficientemente idiotas inmaduros para tenerle celos al bebé, y como ahora eres una “madre,” una cosa divina, perfecta y asexuada, van a buscar a una más sexuada para seguirse reproduciendo.

Uf, a todo eso agréguenle que en México, con todo lo que amamos a la Virgen María, la despediríamos de su trabajo en cuanto supiéramos que está embarazada.

“¡Pero voy a ser madre del salvador de la humanidad!”

“Sí, pero eso significa que va a ser poco funcional durante los meses de su embarazo o lactancia. Claro, si puede venir a trabajar con ocho meses de crecimiento, arreglar todas sus vacaciones y las dos semanas de permiso que le damos para el periodo de parto, podríamos considerarlo. ¡Tendrías un mes entero para cuidar de tu recién nacido! Qué generosos somos, ¿verdad?”

Sí, adoramos a las madres tanto como a las modernas femme fatales, pero seguimos mandando un mensaje muy claro: ser madre es trabajo único. Si quieres ser madre, no puedes ser oficinista ni obrera ni nada. Tal vez maestra. Depende del colegio.

Al mismo tiempo, esta el mensaje de cómo ser sólo madre es poca cosa: la mujer moderna trabaja. Dedicarse a los hijos es para perdedoras. Pero más te vale no ser una mala madre: noy hay peor cosa en esta vida. ¿Contradictorio? Un poquito.

Por eso, hoy me quedo pensando en las madres poco convencionales – parias entre las madres. Como Charlotte Perkins Williams, escritora norteamericana, que después de que casi se vuelve loca después de que la encerraran en un cuarto con el bebé recién nacido, dejó al bebe con el marido y se fue al otro lado del país a ser una mujer libre.
O Doris Lessing, premio Nobel de la escritura, que abandonó a sus hijos en África para irse a vivir a Londres. En sus palabras,

Doris Lessing

Doris Lessing, madre.

“Lo mejor y lo peor que he hecho en mi vida […] Por un largo tiempo sentí que había hecho algo muy valiente. No hay nada más aburrido para una mujer inteligente que pasar demasiado tiempo en la compañía de niños pequeños. Sentía que no era la mejor persona para criarlos. Habría terminado alcohólica ouna intelectual frustrada como mi madre.”

Eso es inteligencia: aprender de tu madre y no cometer los mismos errores. Aún si eso va en contra del muy laureado “instinto maternal,” que seguro también lo inventó algún hombre, porque las investigaciones acerca de la oxitocina indican que qué tanto queremos a los escuincles depende de la química.
Sí, eso de sacrificarse por el hijo lo hace cualquiera (según nos dicen). Pero eso de mandar al hijo muy lejos y vivir para una misma, eso necesita muchos hue… muchos ovarios, ya que somos chicas.

Finalmente, le dedico este post a mi madre, que como ya mencioné no le interesa demasiado este día. Demasiado conservador para ella, que es mujer e individuo antes que madre a secas. Sé que seguro le divertirá esto, y por lo que vale, gracias por las diez horas de parto, el desbalance hormonal y el síndrome de pared! Y gracias por la educación que me has dado, que me permite amargosear a gusto acerca de un tema que nadie quiere ni tocar.

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